Weichafe demostró que la historia se sigue escribiendo en la calle.

 

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El trío rockero la rompió en su vuelta a los escenarios, el pasado sábado 13 de diciembre, en el teatro Caupolicán
La banda fundada el año 1998 en la ciudad de Santiago, formada por Ángelo Pierattini en la guitarra y voz, Marcelo Da Venezia en el bajo y voz, y Mauricio Hidalgo en la percusión, rompió cerebros el pasado sábado 13 de diciembre, en su retorno tras 5 años de receso, con un recorrido por toda su discografía, tocando 31 temas y más de 2 horas y media de concierto, con alrededor de 3.000 almas emocionadas en el espacio rockero de la calle San Diego.

A las 21hrs en punto daba inicio

el esperado show con un apagón de luces y una pantalla gigante al fondo del escenario para una bienvenida protagonizada por “Gonzalo Frias” del famoso programa “Séptimo vicio” de Vía X para luego continuar con el temón de la banda nacional Machuca “Al Patíbulo”. Al terminar la tradicional introducción, sale al escenario el trío esperado por la fiel hinchada weichafera, empezando con un tema que encendió de manera absoluta el teatro, nada más y nada menos que con “Festín de Muecas” tema cantado por Marcelo Da Venezia, que con su voz gutural llenó de risas, saltos y aliento de la fanaticada presente, seguida por “Opción Laverna”, “Salvador” y “5.30 AM”.

Durante cada pausa entre temas, se escuchaba un Caupolicán en llamas coreando cantitos populares como “Yo soy weichafe, es un sentimiento, no puedo parar” y con un Ángelo sorprendido y agradecido por todo el cariño entregado aquella noche.

La lista seguía corriendo y sorprendiendo con temas como “Me voy a encerrar”, “Cuesta respirar”, “Pájaros de papel” y “El ejemplo” para terminar la primera parte con “Tierra Oscura del Sol”, tema que le da el título al primer disco de la banda, lanzado el año 1999, con un éxito en ventas a nivel nacional.

La segunda parte del show continuaba con un Weichafe en un mini escenario situado en la tribuna del Caupo, para dar paso a tres canciones acústicas; “Dios es solo para algunos”, “Paño de Luis” y “De espalda al cielo”, cuando entre medio de todo un fans de acerca al micrófono de Pierattini para contar que conoció al amor de su vida en una tocata de Weichafe hace aproximadamente 13 años, y aprovechó la oportunidad para pedir compromiso a su pareja, momento que confirma que Weichafe más que una banda, es una familia.

Mientras los músicos se dirigen al escenario principal, Denisse y Carlos Corales de la destacada banda “Agua turbia” preparaban todo para dar paso a la prendidísima canción “El Rock de Poncho” dejando al público boca abierta por tener a los tremendos emblemas del rock nacional en solo un escenario.

Para continuar con el show, es el turno del temazo “Ñuñork” donde el segundo invitado especial es Gonzalo Henríquez (Gonzalo y los Asistentes), encargado de narrar y teatralizar el texto del tema recién mencionado. Momento muy emocionante.

Para continuar con esta locura, continúa “Respiro la luz del sol” primer tema del disco rojo, lanzado en 2002. Seguido con más invitados como “Magdalena Rust” en violonchelo, “Violita Ponce” en Violín y “Diego Castro” en teclado y voces, haciendo una hermosa y emocionante versión de “Harto de todo”, tema que titula el cuarto disco de la banda. “Pan de la tarde”, “Pena de ti”, “Silencio” y un solo de batería del “Negro” Hidalgo para comenzar con el tema “Suicidio General”, más el correspondiente mosh de “Pinchanga” van indicando el final de la velada rockera.

Luego de un emocionante video en las pantallas gigantes tras el escenario, con fotos, videos de los fanáticos, Weichafe presenta un single titulado “Incendiando infiernos” un adelanto a lo que será el trabajo musical para el año 2015. Ángelo invita a la descarga gratuita en www.portaldisc.com. Termina el primer bis con “No es malo” y la escalofriante “Tres puntas”.

Para dar término a la calurosa, cansadora pero hermosa noche de reencuentros, la banda continúa con “Sin Dormir” donde a continuación, deciden regalar el lienzo que los acompañó durante años en sus tocatas, un lienzo rojo con el logo de “Weichafe” encima, que fue peleado durante largo rato por la fanaticada presente en la cancha, siendo el vencedor “Cristian Toloza”, fiel fans que merecía llevarse aquel emblema.

Todo termina con “Las Sosas Simples”, “Ripio y Soledad” y con el broche de oro de “Hazme Dormir”, en un contexto de champañas y confetis lanzados al público para celebrar la exitosa noche.

 

Lo que hizo Weichafe el pasado sábado fue histórico, una escenografía y una puesta en escena que se compara con shows internacionales, acompañado de una fiel hinchada, marca un antes y un después para el rock nacional. El rock chileno en los últimos tiempos ha pasado por un complicado escenario, debido a que existen cada vez menos fieles a este estilo, seguido de una colonización de bandas internacionales que muchos de nuestros compatriotas siguen.

En los últimos años creo que se había perdido la esperanza de que una banda de rock emergente llenara un grande espacio para apreciar su música propia, sin embargo, lo que pasó el sábado contradijo todo, contradijo el poco apoyo a las bandas nacionales, contradijo la poca fidelidad al producto chileno y sobre todo contradijo la fama que suele tener Chile en no tener bandas que valgan la pena.

Weichafe le tapó la boca a todo, fue capaz de hacer un show de calidad auto gestionado, abrió las puertas y revivió la esperanza de las bandas emergentes que creen que acá en Chile simplemente no se puede vivir de la música.

Weichafe demostró que la historia se sigue escribiendo en la calle.

Por: Catalina Nahuelpán

Foto: Christian Iglesias

 

 

 

 

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